UdeMedellín transforma residuos de la Mayorista en biomateriales para moda, empaques y salud

Lo que hoy muchos consideran basura podría convertirse en telas para vestuario, empaques biodegradables, biopelículas e incluso materiales para aplicaciones farmacéuticas y cosméticas. Ese es el propósito de un innovador proyecto liderado por las universidades CES, Eafit, Pontificia Bolivariana y Universidad de Medellín, en alianza con Ruta N, que busca transformar residuos agroindustriales generados en el sur del Valle de Aburrá en nuevos biomateriales con alto valor social, ambiental y económico.

La iniciativa se desarrolla en el marco del eje de economía circular de la convocatoria Fomento a la Investigación y tendrá una duración de 18 meses. El proyecto se enfoca en aprovechar residuos provenientes principalmente de la Central Mayorista, entre ellos cáscaras de cítricos, tomate, zanahoria, plátano, coco y otros materiales orgánicos que normalmente terminan desechados.

De acuerdo con Mauricio Vásquez Rendón, docente de la Facultad de Diseño de la Universidad de Medellín y coinvestigador del proyecto, en Colombia el aprovechamiento de residuos agroindustriales sigue siendo un gran desafío ambiental y productivo. “Colombia es un país agroindustrial por excelencia y actualmente solo aprovechamos cerca del 17 % de los residuos que se generan. Gran parte termina acumulándose o siendo incinerada, generando gases de efecto invernadero, lixiviados y otros impactos ambientales”, explicó.

Frente a esta problemática, las universidades participantes buscan desarrollar alternativas sostenibles basadas en la bioeconomía circular, aprovechando las potencialidades de la biomasa residual para crear nuevos productos y modelos productivos. Desde la Universidad de Medellín, el aporte se realizará a través del proyecto Biofilia Material, una experiencia investigativa enfocada en la transformación de residuos orgánicos en biomateriales aplicados al diseño de moda, empaques y textiles.

“Hemos trabajado anteriormente con residuos derivados del nopal y del plátano, transformándolos en biocompuestos y biomateriales útiles para el diseño. La idea es demostrar que aquello que normalmente se considera basura puede convertirse en materiales funcionales e innovadores”, señaló Vásquez Rendón.

El proyecto contempla la caracterización y clasificación de biomasas fibrosas y no fibrosas para desarrollar aplicaciones como hilos, telas, pulpas para empaques, nanocelulosa bacteriana, biopelículas e hidrogeles. Además del componente científico y tecnológico, la iniciativa tiene un fuerte enfoque social, pues busca involucrar a las comunidades que generan estos residuos mediante procesos de cocreación y apropiación social del conocimiento.

“Queremos trabajar directamente con las comunidades impactadas por estos residuos y construir junto a ellas nuevas alternativas de aprovechamiento que generen valor ambiental, social y económico”, agregó el docente.

La propuesta también apunta a diseñar modelos de negocio sostenibles y escalables que permitan replicar estas experiencias en otros municipios del departamento y del país, aportando al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a las estrategias nacionales de economía circular.

Sobre Biofilia Material

Biofilia Material nació como un ejercicio académico desarrollado en el curso de Materiales de la Facultad de Diseño, en el que los estudiantes asumen el reto de crear nuevos materiales a partir de materia viva de origen vegetal. El proyecto explora la relación entre sostenibilidad, diseño e innovación, permitiendo desarrollar biomateriales con potencial de aplicación en diferentes campos del diseño.

Las muestras creadas invitan a la interacción de los visitantes, conectando la experiencia sensorial con las características técnicas de cada material, consignadas en sus respectivas fichas informativas.

Entre los biomateriales desarrollados por el proyecto se destacan:

  • Atavismo: elaborado a partir de zanahoria sometida a procesos de extracción de jugo, filtrado y cocción. El resultado es un material que simula el cuero, con textura porosa y una sensación cálida al tacto.
  • Zephyra: biocuero desarrollado con cáscaras de naranja deshidratadas. Este material puede moldearse, transformarse mediante calor o laminarse, adaptándose a procesos artesanales y semiindustriales.
  • Vulgaria: creado a partir del jugo y las fibras de remolacha. Produce una lámina flexible, resistente al calor y la humedad, con buena estabilidad mecánica y apta para aplicaciones textiles, permitiendo procesos como costura y trenzado.
  • TsanTex: desarrollado con cáscara de banano molida y vaina de frijol. Su apariencia y comportamiento son similares al cuero, permitiendo ser moldeado, cosido, cortado o grabado con láser.
  • Raqi: material obtenido del aprovechamiento de la cáscara de yuca, con posibilidades de aplicación en bolsos, prendas y accesorios.

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